Asimetría productiva e Inteligencia artificial

Ilustración para: Asimetría productiva e Inteligencia artificial

La suspensión de los modelos de frontera es la expresión más clara de la asimetría productiva entre quienes poseen la IA y quienes deben comprarla.

En junio del 2026 Anthropic cerró el acceso a sus modelos de Mythos 5 y Fable 5 por órdenes del gobierno y la oficina de seguridad de Estados Unidos. Esto verdaderamente no fue una sorpresa para nadie, ya que era completamente inevitable que al perfeccionar el uso de los LLM en procesos productivos, estas herramientas optimizarían e impulsarían procesos de otras organizaciones que probablemente sean contraproducentes para los dueños de estos modelos de vanguardia. Por ejemplo, en el año 2024 OpenAI junto a Microsoft publicaron una investigación detallada que demuestra cómo grupos de hackeo respaldados por gobiernos de Rusia, China e Irán (enemigos de: la OTAN, economía gringa y aliados norteamericanos respectivamente) ya utilizaban grandes modelos de lenguaje para optimizar sus operaciones de ciberataques y analizar vulnerabilidades, y evidentemente con modelos más avanzados podrían generar aun más problemas con un riesgo significativamente mayor.

Sin embargo, estas medidas restrictivas revelan una asimetría, una expresión en el desarrollo científico y tecnológico histórico: la profundización de la división en el desarrollo de ciencia y técnica entre las sociedades que tienen mayor dominio en la producción (en este caso los grupos que orbitan la comercialización e investigación de la IA) y las sociedades que no. Aunque al interpretar estas medidas, como la de Mythos 5, pueda entenderse como un beneficio mutuo desinteresado por la ciudadanía o la “nación”:

Al captar estas caracteristicas desde su esencia, en conjunto y con sus conexiones internas, nos percataremos que ellos solo intentan defender y aumentar su capital.

En algunos momentos muy puntuales que estas clases se defiendan interviniendo la ciencia y tecnologia implica también defender la comodidad de otras clases, como por ejemplo el tratado White House Accord on Super Intelligence, donde habla de confiabilidad y seguridad hacia la sociedad; empero, su objetivo principal es y será la concentración y optimización de más capital por medio de su producción.

¿Cómo se plasma esta asimetría en la realidad?

Podemos tomar como referencia a los laboratorios de OpenAI y su investigación sobre el problema de fluidos de Navier-Stokes. Sus científicos, al querer resolver algún problema importante con el que van a obtener una respuesta que sea trascendente para el crecimiento de su organización o de la organización que les rodea, tienen el apoyo de herramientas de trabajo con las que adquieren una serie de skills y una mayor fuerza productiva de manera exponencial, casi logarítmica, a comparación de otras organizaciones ajenas a este desarrollo tecnico. Aquí se plasma una asimetría entre clases: una que, gracias a la concentración de capital, puede utilizar herramientas privilegiadas mediante elementos útiles que sirven para el crecimiento de ella misma, contra otras clases que seguramente pueden llegar a los mismos resultados usando su propia fuerza de trabajo y capital, pero que definitivamente gastarían el triple o séptuple del tiempo socialmente necesario para estas tareas.

Lo descrito no queda solo en disparidad entre clases, sino que también se puede extrapolar entre sociedades. Basta observar el contraste entre la producción de mercancías textiles en el emporio comercial de Gamarra, en Lima, y la gran industria textil automatizada de China. Mientras que en Gamarra predomina el pequeño capital sustentado por talleres MYPES con maquinaria convencional, en los complejos industriales avanzados como en Guangdong o Zhejiang operan con economías de escala gigantescas, cadenas de suministro verticalmente integradas, tejeduría computarizada y corte láser automatizado. Como consecuencia de esta brecha tecnológica, el tiempo socialmente necesario para producir una prenda estándar es dictado por la productividad de la gran industria asiática. Un taller en Gamarra puede invertir el triple o quíntuple de horas-hombre para confeccionar un lote equivalente al que una planta automatizada china produce en una fracción del tiempo y a un costo unitario ínfimo. En el mercado mundial —e incluso en el propio mercado interno peruano tras la apertura comercial—, ambas mercancías compiten bajo un mismo valor social de cambio, pese a haberse gestado en condiciones materiales radicalmente desiguales. Para sobrevivir a esta asimetría sin el capital necesario y para tecnificarse al mismo ritmo, el productor local se ve empujado a sobrevivir comprimiendo sus márgenes de ganancia, precarizándose y explotándose, o subyugando su crecimiento para depender de una economía extranjera (informe de La República sobre el dumping textil chino).

Básicamente, el caso textil peruano se puede repetir y adaptar a un futuro caso (si no es que ya lo hay) de desarrollo desigual por el aporte en la producción de LLM’s avanzados entre los países con modelos de vanguardia y los países de tercer mundo que no los tienen.

Abandonando el eje netamente económico-productivo, nos dirigiremos ahora al eje bélico. Desde las épocas de Constantinopla, el conocimiento de la naturaleza más la destreza en su dominio fueron determinantes para los desenlaces políticos-continentales: los romanos con sus rústicos conocimientos de alquimia y mecánica consiguieron la salvación momentánea de su hogar de los asedios del califato omeya gracias al Fuego Griego. Siglos después, veremos que el conocimiento de la realidad de manera cuantitativa gracias a las matemáticas algebraicas y su aplicación efectiva a causa de la ingeniería ayudaron a los Aliados en el uso balístico contra sus enemigos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. A lo que quiero llegar es que el conocimiento del mundo natural, sea de manera empírica o científica, mas la noción o la instrucción de cómo aplicarlo sea de forma técnica o ingenieril, está intrínsecamente vinculada al desarrollo interno y externo de las sociedades. Un país que no tiene ciencia o depende de manera tecnológica de otro no podrá desplegar sus fuerzas con las mismas fortalezas en la producción o en la milicia que uno que sí. Lo podemos demostrar con la constante agresión del imperialismo en Oriente Próximo, tomando como ejemplo los conflictos recientes en la Franja de Gaza:

Israel, para sitiar a los grupos guerrilleros palestinos en (lo que fue) la Franja de Gaza, utilizó un sistema de selección de objetivos basado en inteligencia artificial con escasa supervisión humana (investigación de +972 Magazine sobre el sistema Lavender). Su uso formal sirvió para identificar a todos los presuntos operativos de las ramas militares de Hamás y la Yihad Islámica Palestina (YIP), incluidos los de bajo rango, como posibles objetivos de bombardeo. Según fuentes consultadas por +972 y Local Call, durante las primeras semanas de la guerra, el ejército dependió casi por completo de Lavender, que llegó a identificar a unos 37.000 palestinos como presuntos militantes —y sus hogares— para posibles ataques aéreos. Según atestiguaron las fuentes, es que miles de palestinos —la mayoría mujeres y niños o personas que no participaban en los combates— fueron aniquilados por los ataques aéreos israelíes, especialmente durante las primeras semanas de la guerra, debido a las decisiones del programa de IA.

Cuando desplegamos estas tecnologías vinculadas con IA (como los drones autónomos o sistemas de reconocimiento militar), deja en evidencia su influencia política, ya que estas herramientas siempre responderán al dueño que verdaderamente las posea, al dueño del capital. Para ellos el desarrollo tecnológico representa una ventaja asimétrica que les permite proyectar poder y ejercer violencia de alta intensidad minimizando las bajas propias para garantizar los intereses que quieren obtener, mientras que los otros —los desposeídos de los medios de producción— no tendremos ni la infraestructura, ni recursos.

¿Qué tiene que ver esto con las restricciones?

Como lo mencioné arriba, las restricciones solo son una pequeña expresión de un proceso común del capitalismo:

  1. Al principio nos limitan el avance de nuestra producción sin importar el precio que les hayamos pagado a los dueños de los medios de producción (planes de Claude).
  2. Luego pondrán restricciones momentáneas de las nuevas IA’s de frontera (anuncio de Anthropic sobre Fable y Mythos).
  3. Cuando las liberen, nos darán una versión coja y manca que no será clave para el desarrollo de la producción ni para asegurar la producción de otras sociedades (de esto hablaré más adelante).
  4. Y por último (como fase superior), existirán grandes modelos de lenguaje muy avanzados exclusivos para organizaciones privadas o estatales, mientras que los modelos que exporten a externos serán de manera considerable inferiores y atrasados.

¿Qué podemos hacer?

Para articular una solución realista que verdaderamente daría un giro de tuerca a esta situación, exige como paso cero entender que la fuerza material que empuja a la ciencia y técnica hacia la guerra y la dominación solo puede ser doblegada por otra fuerza material; por ende, en primera instancia, debemos dar un cambio cualitativo de la estructura donde la mayoría ostente un verdadero poder político que direccione el capital y los medios de producción y ponerlos al servicio de las necesidades sociales de la clase mayoritaria y no de la acumulación o la guerra imperialista. A partir de esa base material (o al mismo tiempo mientras se forma), desde mi interpretación, retomaré la crítica de Jürgen Habermas en Ciencia y técnica como «ideología» (1968), donde se tendrá que normalizar la deliberación pública, racional y democrática en la cual las grandes mayorías decidan conscientemente qué fines sociales debe perseguir el progreso científico-técnico, transformando la tecnología de un instrumento de aniquilación y control hegemónico en un patrimonio orientado a aportar la emancipación de los trabajadores.

Pero en el contexto en el que vivimos no podemos solo esperar o promover la emancipación, debemos forjar la estrategia y la táctica necesarias para sobrevivir y golpear a quienes nos sitian. No debemos despreciar el saber del adversario, ya que para doblegarlos es imprescindible usar la ciencia más avanzada junto con la técnica y la organización que el propio imperialismo ha desarrollado para poder dominarlos. Si analizamos qué herramienta es, en primer lugar, la más financiada para su desarrollo —sea científico o infraestructural— y cuyos resultados son los más palpables en la reorganización y optimización de la producción, la respuesta es la inteligencia artificial. Por lo tanto, una táctica inmediata que los informáticos podemos y debemos desplegar es sortear y desbordar activamente sus modelos mediante técnicas de jailbreak. Con estas técnicas podremos usar la IA para asegurar nuestra producción (cosa que normalmente no nos permitirían los modelos de vanguardia en ciberseguridad) y también potenciar su eje ofensivo. Me gustaría escribir y profundizar sobre esto, pero me temo que, por cuestiones políticas de GitHub, este no me dejaría. Sin embargo, les pasaré mis notas y artículos especiales sobre el tema: Jailbroken: How Does LLM Safety Training Fail? y Great, Now Write an Article About That: The Crescendo Multi-Turn LLM Jailbreak Attack.

Nosotros los trabajadores nos corresponde estar a la vanguardia de los mayores avances que ha tenido esta sociedad imperialista, negarse a usar los avances tecnologicos o conformarse en consumirlos es un grave error. El futuro nos demanda dominar las leyes fruto de la investigacion cientifica y esta investigacion debemos de dirigirla o sino sera nuestra enemiga.

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Referencias