Ser razonables no es ser imparciales

Ilustración para: Ser razonables no es ser imparciales

Muchos recordarán la llegada del exalcalde Rafael López Aliaga a Villa María del Triunfo en octubre de 2025. La mayoría rememorará el momento por el “atentado” (así, entre comillas) que supuestamente sufrió el en ese momento alcalde, mientras que otros lo recordaremos por la inauguración de una vía colectora que nunca se llegó a construir, ni siquiera a empezar.

Más allá de la penosa situación, me surge una duda: ¿por qué nunca se inició esta obra y, sin embargo, la Vía Expresa Sur se terminó en tiempo express? Evidentemente, en la Vía Expresa hay una mayor circulación de capital y, por ende, una mayor importancia para el sistema comparada con esta vía colectora. Es obvio que esta forma de priorizar es “racional”, pero la verdadera pregunta que me hago y central del texto es ¿Qué es lo que sucede aqui?

Habermas, en su obra Ciencia y técnica como ideología —eje central de este texto—, recupera una tesis fundamental de Weber: la historia de Occidente se define como el proceso mediante el cual la «acción racional con respecto a fines» (basada en el cálculo de medios, la eficiencia y la lógica económica) coloniza progresivamente todas las esferas de la vida, desde el derecho y el Estado hasta la empresa y la familia. Más allá de debatir la exactitud de esta premisa, resulta innegable que dicha «acción racional con respecto a fines» es hoy omnipresente; se ha erigido en el juez y verdugo que dictamina nuestras decisiones, tanto en nuestra dimensión individual como en la colectiva. Por ejemplo en esta época de elecciones, pues es bastante común escuchar por el ciudadano peruano “Votar por X es la opción racional porque garantiza la estabilidad económica y la preservación del estilo de vida actual”. Este sometimiento a la racionalidad pues no es una expresión anecdótica, es una característica de la evolución del dominio del hombre con respecto a la realidad.

Tomando como referencia al libro Ideología alemana de Marx y Engels, se menciona que los hombres comienzan a diferenciarse de los animales tan pronto como empiezan a producir sus medios de vida. El hecho de que el hombre utilice piedras para golpear a su presa representa el primer paso hacia un dominio primitivo del entorno. Posteriormente, diseñar armas para defenderse —uniendo palos, sogas y piedras— constituye un avance en esta dominación de la naturaleza. Este proceso de adaptación está ligado a las condiciones materiales de cada hombre: el africano, por ejemplo, desarrolló instrumentos líticos bifaciales y técnicas de caza adaptadas a la extensa sabana para dominar una naturaleza con condiciones geológicas, orográficas, hidrográficas y climáticas muy particulares; un proceso muy distinto al del hombre andino, quien creó sistemas de andenerías y el arado de pie (chaquitaclla) para dominar la cordillera. Siguiendo esta misma lógica, el antiguo mesoamericano perfeccionó el uso de la obsidiana para fabricar herramientas de corte preciso y armas como el macuahuitl, pero nunca vio factible aplicar la rueda al transporte debido a la ausencia de grandes animales de carga en su ecosistema. En contraste, el europeo desarrolló ampliamente la metalurgia del hierro y los carruajes de tracción animal. Esto no sucedió porque unos fueran menos inteligentes que otros o que su idiosincrasia fuera “superior”, sino simplemente porque sus condiciones materiales específicas (la fauna, el terreno y los recursos disponibles) determinaron sus respectivas necesidades en la técnica de herramientas.

Es natural que el hombre haya querido dominar todo lo que lo rodeaba y aun mas, ya que con mayor población hay mayor demanda de recursos. Para solventar estas necesidades la técnica a tenido que mejorar la producción. Es por esto que en algún momento se vio necesario la adopción de maquinas en los centros de producción ya que la producción artesanal no satisfacía las demandas de la sociedad. Ahora bien ¿estas maquinas a vapor llegaron al hombre de la nada? ¿Fue algún momento de Eureka de algún inventor loco? Pues evidentemente no, llegaron a existir por la evolución del domino de la naturaleza y del conocimiento sobre ella (aquí podemos mencionar como rama principal la ciencia).

Mientras va avanzando este progreso del conocimiento sobre la naturaleza y el dominio sobre ella (ciencia y técnica) se van desmoronando las viejas legitimizaciones de la sociedad: No existe un ser omnipotente al que tenemos que alabar para que caiga agua a mis cultivos, sino esperar la época de lluvias para que se complete con mas frecuencia el ciclo del agua. Con esto esclarecido necesitamos tener un método correcto para obtener la mayor cantidad de información viable de la realidad y la técnica mas efectiva disponible para dominarla óptimamente, elegir esto es ser racional.

Todo estaría de perlas si solo esto interfiriera en la realidad ¿no nos beneficia a todos la racionalidad para obtener todo lo que necesitamos de manera eficiente? Si evidentemente necesitamos de ella, pero este concepto no se divorcia de nuestra realidad material. En concreto, la producción tiene una serie de características que moldean nuestra sociedad, una de ellas es la relaciones de producción: en donde hay dueños de medios de producción y los que no lo son. Ahora bien por una necesidad de mantener la producción es que queremos actuar de manera racional, empero mantener la producción actúal es también mantener las relaciones de producciones vigentes. Aquí Marcuse dice que hay un dominio político oculto, donde la dictadura ya no se da de manera grosera, sino implícita en los trabajadores. Lo que quiero decir, es que no todo lo que favorezca a la producción que mantiene las relaciones de producción vigentes favorece a la sociedad, sino a la propia producción que por ende beneficiaria a los “dueños” de esta.

Con esto dicho podemos suponer que a la producción (a los dueños de esta) no le importa sinceramente las vias o obras socialmente necesarias, sino las obras que necesita para mejorar su producción. Para que querría los agroexportadores limpiar y optimizar los rios Rimac, si este no los beneficia, pero seguro a miles de limenses si, en cambio ¿los proyectos en el río Santa que favorece a la agroexportacion a cuantos norteños beneficia?

Este balance de si la racionalidad beneficia verdaderamente a la mayoría y no solo a los que la utilizan como bandera política, es una tarea que tengo y tenemos que hacer los mas interesados en realidad concreta de nuestro país y no en discursos ideológicos elefantiásicos.